Cómica Negligencia
En la primera caricatura creada para
los Angry Birds (si no tomamos en cuenta la animación para Angry
Birds Space) hay cierta declaración de principios: Animación
industrializada, comunicación no verbal con personalidad bien
definida para los personajes, brevedad narrativa y una proliferación
de gags bien articulados. El director Kim Helminen armado con su
equipo de guionistas Niklas Lindgren e Ian Carney tiene una labor muy
específica, crear un universo en animación en sintonía con el
popular videojuego. La elección del tema es típica de un episodio
piloto, se trata de mostrar lo que se puede hacer pero sin definir aún por completo
lo que será el tema recurrente de las animaciones: pájaros enojones
defendiendo a sus huevos de los cerdos. En vez de eso, se toman sólo
a dos personajes pertenecientes al mismo bando: Red y Chuck.
Red luce como el jefe malhumorado y
Chuck es un super pájaro bastante torpe. Fiel a la tradición de
superhéroes que pueden correr a velocidades extremas como Flash y
Quicksilver, aunque probablemente lo más apropiado aquí sería
utilizar como comparación a animales caricaturescamente veloces como El Correcaminos y Speedy González, Chuck es un canario de raro aspecto triangular que tiene el
don de ralentizar el tiempo moviéndose a velocidades desconocidas
para cualquier otra ave. Por alguna razón no especificada en
pantalla (aunque cualquiera que haya jugado el videojuego o visto las
animaciones posteriores se puede hacer una idea), Red y Chuck llevan
una resortera a lo alto de un risco. Sabemos sin demasiadas
complicaciones desde un inicio que Chuck es un idiota, su
presentación es un simpático “¡Ta da!” gritado cual balbuceo
de un humorístico mago onda Beto el Boticario. Red le ordena a Chuck
colocar la resortera en un punto específico, Chuck obedece, la
resortera comienza a caer y Chuck al impedir que ésta caiga por
completo termina empujando a Red hacia el precipicio. Todo el
desarrollo está en ver como Chuck utilizará su supervelocidad para
rescatar a Red, pero recordemos que Chuck es un idiota, así que su
rescate será por obvias razones angustiantemente cómico.
Si todo
resulta afortunado es porque Chuck resulta ser un tarado muy
divertido, porque la música de persecución atina bien con el tono
de carrera, porque parte de la conclusión ocurre fuera de cuadro
para crear la sensación de suspenso para luego indicarnos qué es lo
que ha sucedido y porque la resolución es previsiblemente amigable. “Tiempo Chuck” (Chuck Time) se sitúa en ese viejo estilo de caricaturas donde
sabemos que al estar viendo personajes animados estos no sufrirán
consecuencia alguna por más golpes que éstos reciban, de las cuales
hay cierto viejo debate sobre el efecto de la violencia y sus
consecuencias en los niños espectadores. En ese aspecto, la
negligencia de Chuck desde luego que no es completamente apropiada
para niños pequeños, pero es imposible negar que dicha negligencia resulta francamente divertida. A nivel de animación, hay ejemplos más
logrados de lo que sucede cuando un personaje se mueve a otra
velocidad, como aquella escena en “Vecinos Invasores” (Over the
hedge). Sin embargo, como carta de presentación de las animaciones de
los Angry Birds, habrá que decir que “Tiempo Chuck” funciona
bastante bien. Es colorida, no carece de ingenio y es bastante veloz.

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