miércoles, 4 de mayo de 2016

Rebanada de campo (Tranche de campagne)




Horror Campirano


Con “Rebanada de campo” (Tranche de campagne), la directora Hannah Letaïf ha creado una pequeña cinta de horror que resulta sumamente perturbadora sin importar si muestra la violencia fuera de cuadro o si lo hace de manera explícita en algún otro momento. Hay cosas demasiado convencionales en su trama: un grupo viaja a la pradera a un día de campo, algo acontece que altera el orden de las cosas y ocurrirá un episodio que detona en desastre. Lo subversivo en “Rebanada de campo” está en el intercambio de roles, los protagonistas son animales de rasgos humanizados y las bestias del campo son los seres humanos. Esta extraña familia compuesta por un gallo, un cerdo, una vaca y una oveja van a comer a la campiña francesa, donde encontrarán a una humana salvaje que se encuentra pastando plácidamente. Película de horror obliga, los comensales no parecen muy satisfechos con su dieta de dientes de león, así que uno puede imaginar lo que acontecerá después.

Hannah Letaïf y su compañero de animación Pierre Mousquet no le tienen ningún temor a ser gráficos. Además de que sus personajes están dibujados de una manera bastante grotesca, tanto su compartamiento como su manera de hablar están diseñados para causar espanto. El inicio tiene un travelling que sale de los créditos de la película, como si la las letras fueran parte de algún libro de donde salen los personajes (un recurso utilizado en animaciones como Winnie Pooh de manera totalmente distinta) para mostrar como si fuera un pequeño monstruo muy a lo lejos a algún humano salvaje corriendo cual gacela por el campo. Habrá alguna otra provocación de inicio al mostrar que la familia protagonista no usa ropa interior cuando el siguiente plano cambia su perspectiva hacía el caminar de esta extraña familia animal. El gallo tendrá pelos en las axilas, los rostros están coloreados como si tuvieran un maquillaje burdo estilo glam sacado de la mente de John Waters, la mujer salvaje está dibujada como una persona en estado de desnutrición, todos lucen completamente descuidados o decadentes y la forma de comer el pasto asemeja más a un zombie que a algún animal salvaje de la pradera.

Si todo esto no fuera lo suficientemente perturbador, todo es acompañado por la música de Hubert Delgrange quien arma una melodía que parece sacada de alguna vieja película romántica francesa, lo que le da un sentido totalmente absurdo a la violencia que acontece ante nuestros ojos. Lo que ocurre en pantalla es repugnante, pese a que sin el intercambio de roles bien podría ser de lo más normal, lo cual hace todo aún más repugnante. Uno no queda con muchas ganas ni de ser vegetariano, ni de comer carne, ni de irse de día de campo. Se necesita tener el estómago muy duro para poder disfrutar de “Rebanada de campo” o de plano ser un ferviente amante del horror de shock. Todo el asunto no deja de ser consternante, aunque Hannah Letaïf posee, eso sí habrá que reconocérselo, muchas rebanadas de atrevimiento. Demasiadas.

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