Horror Campirano
Con “Rebanada de campo” (Tranche de
campagne), la directora Hannah Letaïf ha creado una pequeña cinta
de horror que resulta sumamente perturbadora sin importar si muestra
la violencia fuera de cuadro o si lo hace de manera explícita en
algún otro momento. Hay cosas demasiado convencionales en su trama:
un grupo viaja a la pradera a un día de campo, algo acontece que
altera el orden de las cosas y ocurrirá un episodio que detona en
desastre. Lo subversivo en “Rebanada de campo” está en el
intercambio de roles, los protagonistas son animales de rasgos
humanizados y las bestias del campo son los seres humanos. Esta
extraña familia compuesta por un gallo, un cerdo, una vaca y una
oveja van a comer a la campiña francesa, donde encontrarán a una
humana salvaje que se encuentra pastando plácidamente. Película de
horror obliga, los comensales no parecen muy satisfechos con su dieta
de dientes de león, así que uno puede imaginar lo que acontecerá
después.
Hannah Letaïf y su compañero de
animación Pierre Mousquet no le tienen ningún temor a ser gráficos.
Además de que sus personajes están dibujados de una manera bastante
grotesca, tanto su compartamiento como su manera de hablar están
diseñados para causar espanto. El inicio tiene un travelling que
sale de los créditos de la película, como si la las letras fueran
parte de algún libro de donde salen los personajes (un recurso
utilizado en animaciones como Winnie Pooh de manera totalmente
distinta) para mostrar como si fuera un pequeño monstruo muy a lo
lejos a algún humano salvaje corriendo cual gacela por el campo.
Habrá alguna otra provocación de inicio al mostrar que la familia
protagonista no usa ropa interior cuando el siguiente plano cambia su
perspectiva hacía el caminar de esta extraña familia animal. El
gallo tendrá pelos en las axilas, los rostros están coloreados como
si tuvieran un maquillaje burdo estilo glam sacado de la mente de
John Waters, la mujer salvaje está dibujada como una persona en
estado de desnutrición, todos lucen completamente descuidados o
decadentes y la forma de comer el pasto asemeja más a un zombie que
a algún animal salvaje de la pradera.
Si todo esto no fuera lo
suficientemente perturbador, todo es acompañado por la música de
Hubert Delgrange quien arma una melodía que parece sacada de alguna
vieja película romántica francesa, lo que le da un sentido
totalmente absurdo a la violencia que acontece ante nuestros ojos. Lo
que ocurre en pantalla es repugnante, pese a que sin el intercambio
de roles bien podría ser de lo más normal, lo cual hace todo aún
más repugnante. Uno no queda con muchas ganas ni de ser vegetariano,
ni de comer carne, ni de irse de día de campo. Se necesita tener el
estómago muy duro para poder disfrutar de “Rebanada de campo” o
de plano ser un ferviente amante del horror de shock. Todo el asunto
no deja de ser consternante, aunque Hannah Letaïf posee, eso sí habrá que reconocérselo,
muchas rebanadas de atrevimiento. Demasiadas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario