Claro de Luna
Dirigida
por los franceses Patrick Delage y Toma Leroux, este último
quien fuera el creador original del proyecto, “Luna y el lobo”
(Lune et le loup) es uno de esos trabajos sencillos en su contenido,
pero con un tema con el cual es muy fácil de conectar: el cuidado de
los bebés. Trabajando con un grupo de animadores que utiliza la
animación generada por computadora es fácil ver que “Luna y el
lobo” tiene apego hacia los niños pequeños del lado de su
colorida animación con un diseño de personajes sumamente simpático,
mientras que con los adultos lo hace del lado de la historia
indicándoles con gracia lo atareado que puede resultar darle su
mamila a un bebé.
Una misteriosa cocina donde
una mamila es puesta en el microondas es la puerta de entrada para
que un simpático personaje haga su aparición. La Luna del título
es una bebé que tiene hambre, ¿pero quién le dará de comer? Esta
es la premisa básica en la cual surge esta pequeña historia. El
título ya nos anticipa quien será el otro personaje, aunque eso no
hace que deje de causar sorpresa la forma en que éste hace su
aparición. En ese aspecto, es una interacción bastante linda la que
ocurre entre ambos personajes. También habrá un
juego de teatro de sombras contando una historia dentro de la misma
historia que estamos viendo. Dicha historia será aún más sencilla
que la que ocurre entre los protagonistas pero lo ingenioso es el
pretexto para que ocurra este pequeño show teatral dentro de la trama.
A pesar de que no es una
obra demasiado compleja, “Luna y el lobo” es una animación muy
bien pensada. Diseñada para un público de niños pequeños que la
verán acompañados por sus padres, no hay mucho pierde, es un
trabajo que les recordará a esos padres experiencias que pasaron recientemente junto a ese pequeño con el que verán la animación, por lo que será
fácil que la audiencia se identifique y se conecte con los
personajes. Tiene una historia que pone de muy buen humor, una música
alegre un tanto burlesca y hay bonitos detalles en su animación. Si
el inicio nos traslada del nocturno mundo exterior al interior a
través de una ventana, el final nos traslada de una habitación al
cielo estrellado a través de la decoración de la cuna del bebé. Son
detalles que no tienen demasiada importancia dentro de la historia,
pero que la enriquecen a nivel visual. “Luna y el lobo” es en
extremo sencilla, pero se ve muy bonita.

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