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lunes, 9 de mayo de 2016

Chuck de acero (Full Metal Chuck)




Presumida Insubordinación

Contrario a lo que uno pudiera pensar “Chuck de acero” (Full Metal Chuck) no es un documental sobre Chuck Norris sino la tercera animación en la serie de los Angry Birds. El director Kim Helminen, en esta ocasión solamente acompañado por el guionista Ian Carney toman el título de la animación en alusión a “Cara de Guerra” (Full Metal Jacket) de Stanley Kubrick creando una parodia sobre el campo de entrenamiento a la vez que presentan tres nuevos personajes: los pájaros azules.

Estos tres niños insubordinados son unos azulejos que buscarán demostrarle a Chuck quien es más sacalepunta, si ellos o él. Chuck, armado cual entrenador militar con bandana estilo Rambo, decide despertar a estos pobres muchachos, quienes dormían plácidamente usando la resortera como hamaca, para que hagan sus ejercicios de rutina. El punto es que Chuck sigue siendo un idiota, así que no es la persona más confiable para enseñar a estos tres mocosos malcriados el cómo deben hacerse las cosas. La trama se centra en como los azules pueden hacer las cosas mejor que Chuck, ante lo cual Chuck termina cada vez más exasperado.

Enfocándose en ese viejo pensamiento infantil de “yo soy mejor que tú” (aunque aquí sí los azulejos le ganen al Chuck en todo) los azules no temen presumir sus habilidades para establecer su propensión por las travesuras y el mal comportamiento pues tienen un plan con maña. Con esta clase de amigos, es fácil entender que estos pájaros sean tan enojones, los azules se pasan de listos con Chuck, mientras que Chuck se pasa de lo contrario. Si algo es aún más exasperante, es que en estos tiempos suele ser común que haya niños pequeños más listos que sus papás y éstos sepan como controlar las acciones para terminar haciendo lo que quieren. Lección para los papás: No sean como Chuck y controlen a sus niños azules. Al menos que quieran parecerse a Chuck Jones, o bien, a Chuck Norris. A esos Chuck sí.

¿Dónde está mi corona? (Where's my crown?)




 Abusiva glotonería


Si “Tiempo Chuck” (Chuck Time) funcionaba como carta de presentación de los Angry Birds, “¿Dónde está mi corona?” (Where's my crown) tiene la ingrata labor de hacer lo mismo pero con los villanos de la historia. En el mundo de los Angry Birds, los cerdos son esos chicos malos que se quieren robar los huevos de las aves enojonas para el desayuno, la comida y/o la cena. “¿Dónde está mi corona?” no narra nada de ese conflicto reiterativo entre aves y cerdos. En vez de eso, se enfoca en contar una historia con el rey de los cerdos como protagonista. 

El rey, eso sí, es un glotón enfermizo que se come hasta el plato. En su cruzada contra el hambre, la suya, huele algún exquisito platillo que viene de fuera del castillo, así que decide salir a tragar alguno de esos bocadillos, mas en su desesperación, se le cae la corona al salir, ante lo cual nadie lo puede reconocer como el rey. Si uno se la piensa un poco, el conflicto no tiene demasiado sentido, aunque ahí hay algo interesante, ¿en dónde radica el poder de un tirano sobre sus súbditos? El poder se altera justo en cuanto los subordinados no reconocen al otro como su superior. Desde luego que el director Kim Helminen y sus guionistas Niklas Lindgren e Ian Carney no son tan ambiciosos, su chamba es sacar la historia en tres minutos por lo que cualquier asomo de complejidad queda descartado. El problema de “¿Dónde está mi corona” reside en su premura, a diferencia de “Tiempo Chuck” donde aplicaba el voy despacio que tengo prisa dándose el lujo de poner otro final después de lo que parecía el final, aquí todo luce como hazlo en friega que sólo tenemos 3 minutos. 

Como nos muestran el reino y el castillo, la animación comienza a ser un poco más detallada. Hay un par de momentos bastante graciosos donde el rey “presume” su corona pero como no la tiene suena una fanfarria que se va distorsionando cuando el rey se da cuenta de que no trae nada en la cabeza. Al final uno concluye que el rey es un estúpido con poder, que el tipo que le hace la limpieza en el castillo es un descuidado que odia su empleo, que el cerdo que vende comida es un pequeño empresario del que abusan los poderosos, que los guardianes del castillo son unos tarados y que a cierto empleado de la construcción le gusta resolver sus problemas por medio de la violencia. Aún cuando pierde su poder, el rey sigue siendo un gandalla que no teme burlarse de las desgracias ajenas. Como diría José Alfredo, “no tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el rey”. Y ni modo, la gandallez es típica del villano y de los poderosos, los cuales desgraciadamente muchas veces son ambas cosas.

Tiempo Chuck (Chuck Time)



 Cómica Negligencia

En la primera caricatura creada para los Angry Birds (si no tomamos en cuenta la animación para Angry Birds Space) hay cierta declaración de principios: Animación industrializada, comunicación no verbal con personalidad bien definida para los personajes, brevedad narrativa y una proliferación de gags bien articulados. El director Kim Helminen armado con su equipo de guionistas Niklas Lindgren e Ian Carney tiene una labor muy específica, crear un universo en animación en sintonía con el popular videojuego. La elección del tema es típica de un episodio piloto, se trata de mostrar lo que se puede hacer pero sin definir aún por completo lo que será el tema recurrente de las animaciones: pájaros enojones defendiendo a sus huevos de los cerdos. En vez de eso, se toman sólo a dos personajes pertenecientes al mismo bando: Red y Chuck. 

Red luce como el jefe malhumorado y Chuck es un super pájaro bastante torpe. Fiel a la tradición de superhéroes que pueden correr a velocidades extremas como Flash y Quicksilver, aunque probablemente lo más apropiado aquí sería utilizar como comparación a animales caricaturescamente veloces como El Correcaminos y Speedy González, Chuck es un canario de raro aspecto triangular que tiene el don de ralentizar el tiempo moviéndose a velocidades desconocidas para cualquier otra ave. Por alguna razón no especificada en pantalla (aunque cualquiera que haya jugado el videojuego o visto las animaciones posteriores se puede hacer una idea), Red y Chuck llevan una resortera a lo alto de un risco. Sabemos sin demasiadas complicaciones desde un inicio que Chuck es un idiota, su presentación es un simpático “¡Ta da!” gritado cual balbuceo de un humorístico mago onda Beto el Boticario. Red le ordena a Chuck colocar la resortera en un punto específico, Chuck obedece, la resortera comienza a caer y Chuck al impedir que ésta caiga por completo termina empujando a Red hacia el precipicio. Todo el desarrollo está en ver como Chuck utilizará su supervelocidad para rescatar a Red, pero recordemos que Chuck es un idiota, así que su rescate será por obvias razones angustiantemente cómico. 

Si todo resulta afortunado es porque Chuck resulta ser un tarado muy divertido, porque la música de persecución atina bien con el tono de carrera, porque parte de la conclusión ocurre fuera de cuadro para crear la sensación de suspenso para luego indicarnos qué es lo que ha sucedido y porque la resolución es previsiblemente amigable. “Tiempo Chuck” (Chuck Time) se sitúa en ese viejo estilo de caricaturas donde sabemos que al estar viendo personajes animados estos no sufrirán consecuencia alguna por más golpes que éstos reciban, de las cuales hay cierto viejo debate sobre el efecto de la violencia y sus consecuencias en los niños espectadores. En ese aspecto, la negligencia de Chuck desde luego que no es completamente apropiada para niños pequeños, pero es imposible negar que dicha negligencia resulta francamente divertida. A nivel de animación, hay ejemplos más logrados de lo que sucede cuando un personaje se mueve a otra velocidad, como aquella escena en “Vecinos Invasores” (Over the hedge). Sin embargo, como carta de presentación de las animaciones de los Angry Birds, habrá que decir que “Tiempo Chuck” funciona bastante bien. Es colorida, no carece de ingenio y es bastante veloz.