Cabellos
que respiran como serpientes
La italiana Virginia Mori ha
creado en “Corte de cabello” (Haircut) una cosa sumamente bizarra
que no tendría sentido alguno de no ser por que en aquellas tierras
el giallo no busca ofrecer respuestas sino provocar reacciones que
intriguen al espectador sin preocuparse demasiado de que la trama
tenga o no sentido. La directora, usualmente armada sólo con una
pluma bic, lápiz y papel, es fiel a su estilo y crea una animación
sencilla con estos elementos, ocultando o mostrando poco de sus
personajes en un inicio para provocar misterio a través de planos
detalle para luego presentar la escena que nos indica el título de
la película de la misma forma misteriosa y perturbadora en la que ha
basado el estilo narrativo de la animación, todo esto auxiliada por
un detallado diseño sonoro que incluye el golpeteo del gis sobre el
pizarrón y el eco de los pasos a través del aula vacía. La música
funciona aquí como un grito no verbalizado y le da un tono acechante
a la trama que se va desarrollando.
La trama es harto confusa,
la sinopsis dicta que una maestra y su discípula al quedarse en un
aula vacía intercambiaran gestos para luego tener una interesante
confrontación. Eso definiría muy bien lo que va a ocurrir pero
cuando uno observa lo que acontece pareciera mas bien que las dos
personas que se encuentran en este salón de clases son compañeras. Lo confuso está en como todo está diseñado como un rompecabezas cuyas piezas nunca encajan, al cual se le añade una pizca de terror y fantasía. Y más que una confrontación, hay una especie de ritual. De cualquier forma, ya sean compañeras o maestra y alumna, confrontación o ritual, la
historia sigue pareciendo una idea descabellada que degenera en toda
una tomadura de pelo, aunque en un trabajo llamado “Corte de
cabello”, eso debe de ser completamente cierto en más de un sentido.
Al final del día, la trama relata una simbiosis ambientada del lado
del parasitismo.

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