martes, 5 de julio de 2016

Escama (Squame)




Tegumentos azucarados

El canadiense Nicolás Brault tiene un extraño proyecto que utiliza el cuerpo humano para crear animaciones experimentales interesadas en el uso de la técnica más que en la narrativa. Después de presentar “Cuerpos extraños” (Corps étrangers) donde usaba aparatos médicos creando imágenes con tomografías de resonancia magnética, entre otros, para construir su animación, en “Escama” (Squame) continua con este estilo experimental que vuelve a innovar en la técnica en la que desarrolla la animación. Utilizando moléculas de azúcar, Brault las anima de tal manera que simulan la piel humana. Como indica el título, al ser escamas de piel, éstas se van cayendo por lo que la animación destruye estos pliegues cutáneos creados de manera artificial.

Da la sensación de que estamos viendo a través de un microscopio o de algún aparato de rayos x cómo es que van mutando las distintas pieles, pues todo ocurre sobre un fondo negro. Hacia el final hay un detalle amoroso que va en sentido opuesto, pues construye las cosas en vez de derruirlas. Desde luego que es un trabajo que va del lado de la abstracción, aunque el lado negativo es que precisamente por ir deformando las animaciones de forma tan ágil, el detalle de las mismas se va perdiendo dentro de su propio ritmo. Este cambio tan constante provoca que el experimento funcione como una danza, animándose de manera que la coreografía creada es complementada con un diseño sonoro que opta por ser percusivo, colapsando y disolviéndose en la nada. La música igualmente es atmosférica más que melódica.

Si bien puede dar la sensación de que estamos viendo la estructura de un cuerpo que no ha sido completado, como cuando los actores son filmados a través de la captura de movimiento para después ser animados en algo distinto, el carácter experimental de Brault proyecta más la idea de un científico haciendo magia. Funciona como la ilusión de un químico juando con biomoléculas aunque en realidad estemos viendo a un animador exfoliándose con azúcar. Una simulación de la ciencia con méritos artísticos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario