sábado, 2 de julio de 2016

Cuchara (Spoon)





El recuerdo cotidiano que provocaba pena


En “Cuchara” (Spoon), el alemán Markus Kempken crea una animación que se desarrolla en los recuerdos de la niñez, una que nos indica que no todos esos recuerdos son necesariamente gratos. Es un trabajo que parte de los traumas de la infancia y en cómo estos pueden afectar la vida presente, en este caso relatando una serie de memorias que tienen que ver con la violencia intrafamiliar, la cual refleja como una herencia que se pasa a través de generaciones y que deja una huella distinta en cada uno de sus integrantes. Cuando nos enteramos del porqué del título, observamos que es algo sumamente mordaz. Kempken no pretende dar soluciones, sino más bien hacernos partícipes de ese lado traumático, triste y desolador sin dejar de lado la belleza que puede haber en ese dolor, dotando a la animación con un carácter reflexivo que se torna un tanto poético. Los sufrimientos de la niñez se transforman en los traumas de la vida adulta.

Kempken recurre a la analepsis mezclando el color con el blanco y negro, no necesariamente para separar los tiempos pasado y presente porque parte de las animaciones en color también ocurren en tiempo pasado, pero sí para diferenciar qué momentos se quedaron impregnados como los más oscuros e imposibles de superar. Si la tristeza crea compasión, hay también una dignidad sobresaliente que invita al espectador a admirar al protagonista, cuya voz es la del propio Kempken, quien pareciera que está haciendo una honesta confesión sobre su propio pasado.

El arte es muy bonito, con un estilo borroso, como si observaramos nubarrones en el caso del color y bocetos a lápiz en en el caso del blanco y negro que complementan de buena forma la historia que va recordando Kempken. Y probablemente aunque no sea tan grato, el tema que trata sea uno con el cual es fácil identificarse pues desgraciadamente no es algo poco común, sobre todo en generaciones de hace 50-60 años. Lo que se agradece es que Kempken al no ofrecer soluciones tampoco juzga a los involucrados, sino que se limita a contar su historia. El pasado no puede remediarse, pero el desahogo indica que la pesadumbre no tiene porque vivirse en solitario, también hay que compartir las penas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario