El incansable estadounidense
Bill Plympton es un viejo conocido en el mundo de la animación, ya
sea como caricaturista o como autor cinematográfico. En “Huellas”
(Footprints) explora una paradoja digna de algún sueño pesadillesco
continuando con su estilo de “hágalo-usted mismo”. Este estilo
de animación dibujada y coloreada a mano provoca un peculiar efecto
tintineante. La historia, como dictan las reglas de un cortometraje
es harto simple pero con buena pegada. Un tipo despierta tras el
sonido que hace su ventana al romperse, toma su rifle y decide
perseguir a lo que sea que haya ocasionado el percance. Como ese algo
ha dejado huellas en el piso, el protagonista irá resuelto a cazar a
la bestia.
Sí, la imaginación lo hará
pensar en el monstruo al que enfrentará. En la observación de esos
monstruos acechantes en la mente del protagonista es donde reside
cierta parte creativa a nivel visual del filme, pero lo más
dominante es la forma un tanto distorsionada que va adquiriendo la
cacería del protagonista. En cierto momento, es fácil anticipar
cómo terminará todo, lo cual ocurre por lo bien detallado de un
momento específico donde Plympton le da una perspectiva distinta al
terreno donde las huellas han dejado su rastro.
La mayor virtud de “Huellas”
está en esa manera en que va distorsionando la perspectiva y en como utiliza la música para acentuar el resuelto sentido de su cazador protagonista. Es una obra sencilla, pero que sabe bien a donde disparar.

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