domingo, 17 de abril de 2016

Siesta (Pui de Somn)

La hora de la siesta

El rumano Paul Muresan explora el lenguaje onírico de forma peculiar, pues en su cortometraje “Siesta” (Pui de Somn) los sueños aparecen cuando los párpados se abren. Como si se tratara de los sueños vistos a través de un View-Master, éstos aparecen en planos que se antojan imposibles: murciélagos saliendo de la nariz de un rostro que asemeja una montaña, el sol que se desliza como canica al alcanzar durante el atardecer la cima de una montaña, una ballena nadando sobre la arena del desierto, un dragón-montaña que aloja toda una villa. En otros la luz juega con las formas: un perro que asemeja el paso de un tren ilumina la sombra de un búho que asemeja a un humano, un candil de la calle se apaga para mover mágicamente una bolsa de basura, una estrella fugaz cuya estela se transforma en la rama donde descansa un ave, el compartimiento de un tren que se alumbra y descubre a algún misterioso venado. Nada de lo que ocurre tiene sentido, pero conforme las sombras se hacen más tenebrosas, con algún dinosaurio comiéndose la luna, el ritmo se acelera y las imágenes o los sueños son cada vez más cortos, las pesadillas son más veloces que las ensoñaciones. Luego todo se empieza a iluminar de nuevo y cuando todo termina, volvemos a un plano subjetivo ubicado en la realidad. Ahí hay algo interesante, al ponernos detrás de los párpados del protagonista, Muresan ha narrado todo en plano subjetivo, sin importar si el protagonista está despierto o si está dormido. A decir verdad, los juegos del subconsciente son fáciles de olvidar, es más un ejercicio de estilo que otra cosa, la animación aquí funciona para explorar pequeños mundos surreales que son destruidos por la vigilia.

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