Mi abuelo
El
griego Aristotelis Maragkos contruye una animación con una técnica
bastante peculiar: todos sus dibujos utilizan un solo trazo, dicho
trazo se va alterando o rediseñando conforme la narración va
tomando lugar y es tan sencilla como un lápiz grueso dibujando sobre el
papel. Como bien indica su título, “Un retrato” (A Portrait)
contruye su animación representando al abuelo del director a través
de esta línea cambiante y ofreciendo una descripción narrada por el
propio director que abarca la vida del abuelo. En tan solo dos
minutos, la historia de este abuelo que esconde secretos, sirve al
director como una catarsis que expresa tanto su preocupación por el
parecido que él tiene con su abuelo como su peculiar visión de la
vida de este hombre al que aún no comprende por completo. En esta
confusión Maragkos busca deshacerse de
ese miedo que él posee al ser tan parecido al abuelo. Es un cortometraje sumamente sencillo
en la forma, rico en contenido tomando en cuenta su duración y
quizás por lo mismo, no tan memorable, pues el propio director al
intentar deshacerse de dichos recuerdos,
transmite a su audiencia esa sensación de no querer ser parte de esta historia. En todo caso, “Un retrato” (A portrait) conecta
con su público en el sentimiento de desear construir la historia
propia luchando contra la genética, recordando con recelo la
historia de aquel familiar del cual se heredaron rasgos y
comportamientos, como si la batalla herencia vs aprendizaje se ganara
al recordar los errores de nuestros abuelos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario