Célula que explota
Con un
ejercicio de técnica animada que toma a la Ciudad de París como
si fuera una célula animal, el cineasta francés Antoine
Delacharlery construye una especie de hormiguero virtual donde pueden
verse desde las calles parisinas hasta la
estación del metro de Stalingrado con los transeúntes cobrando
vida. Este cortometraje animado en blanco y negro comienza enfocando
su “célula” simulando el acercamiento de un microscopio con una
nota musical que va también aumentando el volumen hasta llegar a
este ritmo trance en que lo coloca la música.
Pareciera que en este microscopio electrónico con un tránsito en trance el cineasta se pusiera
a ajustar el diafragma poco a poco para poder observar con detalle lo
que ocurre dentro de este pequeño microorganismo.
Si en
un inicio todo es un tanto nebuloso, conforme se van definiendo los
parajes citadinos, “Célula Fantasma” (Ghost Cell) empieza a
cobrar ritmo al igual que su música compuesta por Bastien Prevosto.
Es una cinta que hace honor a su título pues las imágenes siempre
lucen un mundo virtual que no termina de construirse del todo, como
el halo de un fantasma. Es parecido a ver los bordes de una animación
sin terminar donde se observa el contorno, para después ir
rellenándola de a poco, pero dejando a las estructuras sin
completarse del todo. También se reflejan visualmente las cualidades
de una célula con sus enzimas y proteínas que hacen las veces de
autos y peatones inyectándole vida a esta estructura arquitectónica.
Por momentos como una “Matrix” a medio terminar, por otros como
aquellas líneas de ese viejo sistema 3D para videojuegos llamado
Virtual Boy con una mejor definición, la estructura va evolucionando
poco a poco hasta reproducirse en un estilo “El origen”
(Inception) con sus edificios desdoblándose hasta colocarse uno
encima del otro.
Hay un
aire de videoclip en todo el asunto tomando en cuenta que no hay una
intención narrativa y que la música es un elemento tan importante
como la animación, pero a final de cuentas “Célula Fantasma”
termina siendo ese agradable ejercicio de estilo cuyas mutaciones
saben evolucionar, resultando un nuevo ente que mejora sus condiciones genéticas sin terminar pareciendo un
mero clon de algo más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario