viernes, 1 de abril de 2016

Célula Fantasma (Ghost Cell)



Célula que explota


Con un ejercicio de técnica animada que toma a la Ciudad de París como si fuera una célula animal, el cineasta francés Antoine Delacharlery construye una especie de hormiguero virtual donde pueden verse desde las calles parisinas hasta la estación del metro de Stalingrado con los transeúntes cobrando vida. Este cortometraje animado en blanco y negro comienza enfocando su “célula” simulando el acercamiento de un microscopio con una nota musical que va también aumentando el volumen hasta llegar a este ritmo trance en que lo coloca la música. Pareciera que en este microscopio electrónico con un tránsito en trance el cineasta se pusiera a ajustar el diafragma poco a poco para poder observar con detalle lo que ocurre dentro de este pequeño microorganismo.

Si en un inicio todo es un tanto nebuloso, conforme se van definiendo los parajes citadinos, “Célula Fantasma” (Ghost Cell) empieza a cobrar ritmo al igual que su música compuesta por Bastien Prevosto. Es una cinta que hace honor a su título pues las imágenes siempre lucen un mundo virtual que no termina de construirse del todo, como el halo de un fantasma. Es parecido a ver los bordes de una animación sin terminar donde se observa el contorno, para después ir rellenándola de a poco, pero dejando a las estructuras sin completarse del todo. También se reflejan visualmente las cualidades de una célula con sus enzimas y proteínas que hacen las veces de autos y peatones inyectándole vida a esta estructura arquitectónica. Por momentos como una “Matrix” a medio terminar, por otros como aquellas líneas de ese viejo sistema 3D para videojuegos llamado Virtual Boy con una mejor definición, la estructura va evolucionando poco a poco hasta reproducirse en un estilo “El origen” (Inception) con sus edificios desdoblándose hasta colocarse uno encima del otro.

Hay un aire de videoclip en todo el asunto tomando en cuenta que no hay una intención narrativa y que la música es un elemento tan importante como la animación, pero a final de cuentas “Célula Fantasma” termina siendo ese agradable ejercicio de estilo cuyas mutaciones saben evolucionar, resultando un nuevo ente que mejora sus condiciones genéticas sin terminar pareciendo un mero clon de algo más.


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