Que sera, sera
En
“Trópico de Cáncer”, Rubén Albarrán, vocalista de Café
Tacuba interpretando a algún ingeniero de Petróleos Mexicanos
cantaba que los humanos no necesitamos más hidrocarburos y que él
no quería tener nada que ver con esa fea relación de acción,
construcción y destrucción, por lo cual se retiraba. En “Auto Retratos” (Autos
Portraits/Carface), los automóviles cantan, como si se tratáse del
mundo pixariano de Cars convertido en una alegre distopía abrazando
la idea de la destrucción en vez de retirarse como aquel ingeniero
mexicano ficticio. La animación es oscura, sucia como el aceite y
ensamblada como en una fábrica que está a punto de colapsar. Los
automóviles brincan alegremente hacia una piscina de gasolina en
este lugar donde las tuercas y motores terminarán por acabar con el
planeta. Todo sea por una ficción dentro de la ficción. El
autocinema donde los automóviles observan el retrato de su
industria, con petróleo, gasolina y aceite deslizándose por la
pantalla hasta combustionarla.
El
apocalipsis fordiano acrecentándose con el martilleo de las
perforaciones petroleras es reflejado como un pesadillesco musical
donde los automóviles cantan la canción ganadora del Óscar
en 1956: Whatever Will Be, Will Be (Que Sera, Sera). El
futuro no es nuestro dice la canción, y en las manos del canadiense
Claude Cloutier, “Auto Retratos”
se convierte en un videoclip donde el futuro le pertenece a una
industria que no teme acabar con la Tierra de manera alegre. Lo que
será, será.

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