Buenas noches, Beirut
“Olas
'98” (Waves '98) es una enigmática animación acerca de la
experiencia de salir a conocer el mundo, anclada en el Beirut de
1998. El cineasta libanés Ely Dagher crea un personaje tratando de
reflejar ese primer encuentro con el mundo exterior. El protagonista,
Omar, es un chico que pasa las tardes aburrido ya sea mirando las
noticias en el televisor (con imágenes de archivo reales en vez de
animadas) y cuyos padres gustan pasar las tardes en el sillón
mirando algún programa de entretenimiento (nuevamente con imágenes
de video real). En algún momento, mientras contempla la ciudad desde
alguna azotea, ve un extraño brillo, lo cual lo motiva a explorar de
donde es que viene éste.
En
“Olas '98” existen elementos tanto de fantasía como
contrastantes: el personaje en un principio mira a la ciudad desde el centro
hacia afuera, más tarde lo hará desde afuera hacia adentro; el diseño
sonoro al inicio utiliza sonidos tanto de un rítmico tren como del
tráfico de la ciudad, para después utilizar el ruido uniforme de
una motocicleta resuelta al escape; las calles llegan a ser
una mezcla de realidad con animación con una edición no tan sutil;
hay una estatua moviéndose como una especie de monstruo que funciona
como metáfora del mundo exterior, al tiempo que encapsula a la juventud dentro de la misma ciudad. Hay también un deseo de salir a
descubrir el mundo y luego un aire de que, aunque no se quiera
escapar de un lugar mejor para regresar a lo monótono, tampoco se puede dejar de pertenecer al
lugar que lo vió a uno crecer. De algún modo, es imposible dejar de
pertenecer, por eso el universo de fantasía creado por Dagher no
sale realmente nunca de la Ciudad, al menos no de manera física. Es
una mezcla de rebeldía juvenil vista con los ojos nostálgicos de un
adulto. Quizás por eso, por el entorno y por tener un tema fácil
con el cual conectarse, el cortometraje haya sido ganador de la Palma
de Oro en el pasado festival de Cannes.





