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sábado, 26 de marzo de 2016

Luis


 Te estaré vigilando


 “Luis” es un chico rencoroso que denota una inmensa tristeza, así que tiene sentido que su historia sea contada por él mismo con una ira que desemboca en una cacofonía de insultos ininteligibles. Esta secuela del cortometraje “Lucía” dirigida nuevamente por los cineastas chilenos Niles Atallah, Joaquín Cociña y Cristóbal León, y presentada como parte de la video instalación “Lucía, Luis y el lobo” junto a su antecesora, funciona como complemento perfecto para darle sentido al relato de “Lucía”. En este caso los cineastas utilizan la misma técnica, la combinación de un plano secuencia animado en stop motion dentro de un cuarto donde a su vez aparece dentro de las paredes del mismo otra animación que luce como si fuera dibujada de una forma más tradicional. 

Aquí solucionan varios de los problemas con los que contaba “Lucía” y le suben el grado de dificultad pues la construcción-destrucción de la habitación tiene muebles que hacen más complicado el proceso. “Luis” es decididamente un cortometraje mucho más articulado que "Lucía" en el sentido que lo que se narra es más claro y a su vez ofrece respuestas a su antecesora. La construcción es completamente en reversa a “Lucía”, pues aquí la habitación en vez de desordenarse hasta la destrucción como ocurría en aquella otra cinta, parte de una especie de cabaña con objetos completamente destruidos, los cuales van regresando a su forma original. Al mismo tiempo, el proceso de animación provoca que en vez de que la imagen se sature, se vaya ordenando de tal forma que es muy claro distinguir entre la animación de la destrucción de la habitación y la animación donde vemos al mismo tiempo al tímido Luis aparecer por las paredes, incluso llegando a interactuar con los objetos que se van ordenando, cual lobo feroz que soplará y soplará para derrumbarlo todo, sin conseguir éxito. 

Luis también es un personaje que parece ordenar sus ideas de manera más lenta y sencilla que su enamorada, cuya voz es proporcionada por Paula Florencia Navarrete, la misma actriz que le daba voz a Lucía, esta vez fingiendo ser un niño caprichoso en vez de una niña miedosa. Es natural en ese aspecto, que también sea más fácil comprender lo que dice, incluso si al final hay una retahíla de insultos incomprensibles para el oído, pero inteligibles al pensamiento, pues comprendemos los sentimientos de Luis. 

Vistas en conjunto, “Luis” y “Lucía” funcionan mucho mejor de lo que lo hacen por separado. Como en toda buena historia de amor que no termina felizmente, el corazón puede ser destruido. Algunos después vivirán con miedo, otros lo harán con rencor. Y sin importar qué tan desordenados u ordenados se puedan ser, algunos se ocultarán en alguna otra piel, acechando en la oscuridad al ser amado cuya mente no sabe de explicaciones.

viernes, 25 de marzo de 2016

Lucía

 ¿Le temes a la oscuridad?


“Lucía” es una chica que pareciera aterrada de la vida, de la oscuridad o de algo más, así que tiene sentido que su historia sea contada por ella misma como una especie de poético balbuceo. Tomando su base en la técnica, lo interesante del cortometraje dirigido a seis manos por los chilenos Niles Atallah, Joaquín Cociña y Cristóbal León, es cómo mezcla la destrucción de un cuarto en aparente plano secuencia a través de una animación en stop motion y a su vez construye otra animación dentro de las paredes de dicho cuarto para relatar un cuento de miedo infantil. Donde falla es en fragmentar la atención del espectador, pues todo se corrompe tan deprisa que uno requiere procesar de manera simultánea la confusa forma de contar el miedo de su protagonista y el desastre en lo que se va convirtiendo los objetos que forman parte del cuarto, además de fragmentar también a nivel visual con la aparición de la protagonista en las paredes , como si se tratara de una animación tradicional pintada en ellas con una especie de tierra que asemeja al carbón de un lápiz. Es sin duda una técnica animada que luce compleja y en aras de dicha complejidad, sacrifica la claridad en su narración. ¿A qué teme Lucía? No es claro si es a la extinción del amor, al lobo o a la oscuridad del bosque, aunque pareciera ser que los tres son la misma cosa. Lo que si sabemos es que al parecer nadie le cree, ya sea por no ser lo bastante clara en sus insinuasiones o por ese deseo cobarde de que haya alguien más que sufra por ella. Una animación que se construye a partir de la destrucción de sus objetos.