jueves, 30 de junio de 2016

Ensayo y error (Trial & Error)



Animación al tanteo

La directora alemana Antje Heyn tiene un peculiar estilo de animación donde se dibuja como en un pizarrón mágico completamente en blanco con una actitud sumamente juguetona. En esta ocasión, presentando “Ensayo y error” (Trial and error) continua con este estilo que usa este procedimiento experimental de prueba y fallo de una manera bastante simpática. Un hombre de acento inglés ha perdido el botón de su camisa y como no puede encontrar el cajón de los botones decide utilizar todo lo que se encuentra a su paso para ver si algún utensilio le funciona como reemplazo del susudicho botón.


Lo que hace llamativa a la animación es que Heyn decide no mostrarnos mas que la camisa y las manos del hombre, quien nos va narrando sus desvaríos de una forma absurdamente amigable. La voz termina siendo un elemento importantísimo muy bien llevado por el actor Alexis Krüger, quien con ese marcado acento inglés le da el caracter absurdo que provoca que estas pruebas que hace el personaje para encontrar un sucedáneo para el botón resulten divertidas. El tipo da la impresión de ser una persona pragmática pero lo que vemos contrasta con esta impráctica forma heurística con la que intenta resolver su dilema. El protagonista terminará reencontrándose y recordando elementos de su pasado, lo que da una buena dosis de humanidad al personaje.

El hecho de que Heyn se limite a dibujar sobre un fondo blanco, como es habitual en ella, le da un estilo sencillo dando la impresión de que cualquiera que se lo proponga puede lograr animar: hojas cuadriculadas; hojas blancas; plumas de colores azules y rojas; imaginación. Su estilo de animación es interesante en cuanto a que la perspectiva va jugando con esta limitación autoimpuesta mientras observamos los artefactos que va utilizando el protagonista. Algo parecido había hecho Heyn en “Lumo” donde el juego coonsistía en desdibujar y redibujar la imagen, la diferencia es que aquí el jugo está en la perspectiva y se le añade la voz que nos lleva al estado mental del personaje. Y al igual que en “Lumo”, Heyn tiene algunos momentos en donde rompe sus propias reglas. En “Lumo” una vez que agotaba las posibilidades de dibujar una y otra vez al personaje, lo hacía mutar en algo más. Aquí la regla se rompe cuando vemos a otros personajes que terminan complementando esta pequeña historia, lo cual no está nada mal. 

Es un trabajo que funcionará mejor para niños pequeños en la medida que tiene esta forma juguetona y la voz tiene esta actitud del británico de generar simpatía a través de su infortunio, cosa que suelen tener muchos métodos de enseñanza del inglés, particularmente a través de ese tan manido “Oh dear”. En resumidas cuentas, Heyn goza de un buen sentido del humor, el cual lleva incluso a los créditos del trabajo donde se incluyen agradecimientos hacia un gato. Y “Ensayo y error” es sin duda un buen título para una directora de animación que se caracteriza por ver hasta donde puede llevar a sus dibujos intentando distintas formas hasta llegar a una conclusión satisfactoria.

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