Animación al tanteo
La directora alemana Antje Heyn tiene
un peculiar estilo de animación donde se dibuja como en un pizarrón
mágico completamente en blanco con una actitud sumamente juguetona.
En esta ocasión, presentando “Ensayo y error” (Trial and error)
continua con este estilo que usa este procedimiento experimental de
prueba y fallo de una manera bastante simpática. Un hombre de acento
inglés ha perdido el botón de su camisa y como no puede encontrar
el cajón de los botones decide utilizar todo lo que se encuentra a
su paso para ver si algún utensilio le funciona como reemplazo del
susudicho botón.
Lo que hace llamativa a la animación
es que Heyn decide no mostrarnos mas que la camisa y las manos del
hombre, quien nos va narrando sus desvaríos de una forma
absurdamente amigable. La voz termina siendo un elemento
importantísimo muy bien llevado por el actor Alexis Krüger, quien
con ese marcado acento inglés le da el caracter absurdo que provoca
que estas pruebas que hace el personaje para encontrar un sucedáneo
para el botón resulten divertidas. El tipo da la impresión de ser
una persona pragmática pero lo que vemos contrasta con esta
impráctica forma heurística con la que intenta resolver su dilema. El protagonista
terminará reencontrándose y recordando elementos de su pasado, lo
que da una buena dosis de humanidad al personaje.
El hecho de que Heyn se limite a
dibujar sobre un fondo blanco, como es habitual en ella, le da un
estilo sencillo dando la impresión de que cualquiera que se lo
proponga puede lograr animar: hojas cuadriculadas; hojas blancas; plumas
de colores azules y rojas; imaginación. Su estilo de animación es interesante en
cuanto a que la perspectiva va jugando con esta limitación
autoimpuesta mientras observamos los artefactos que va utilizando el
protagonista. Algo parecido había hecho Heyn en “Lumo” donde el
juego coonsistía en desdibujar y redibujar la imagen, la diferencia
es que aquí el jugo está en la perspectiva y se le añade la voz
que nos lleva al estado mental del personaje. Y al igual que en
“Lumo”, Heyn tiene algunos momentos en donde rompe sus propias
reglas. En “Lumo” una vez que agotaba las posibilidades de
dibujar una y otra vez al personaje, lo hacía mutar en algo más.
Aquí la regla se rompe cuando vemos a otros personajes que terminan
complementando esta pequeña historia, lo cual no está nada mal.
Es
un trabajo que funcionará mejor para niños pequeños en la medida
que tiene esta forma juguetona y la voz tiene esta actitud del
británico de generar simpatía a través de su infortunio, cosa que suelen
tener muchos métodos de enseñanza del inglés, particularmente a
través de ese tan manido “Oh dear”. En resumidas cuentas, Heyn goza de un
buen sentido del humor, el cual lleva incluso a los créditos del
trabajo donde se incluyen agradecimientos hacia un gato. Y “Ensayo
y error” es sin duda un buen título para una directora de
animación que se caracteriza por ver hasta donde puede llevar a sus
dibujos intentando distintas formas hasta llegar a una conclusión
satisfactoria.

